Un Alemán, redactor de Vice, se ha hecho pasar por el lider soviético en la aplicación de citas y sí que ha tenido éxito.
La imagen que tenemos de Stalin istalada en nuestra cabeza es la del tipo mayor del bigote grueso, con mala cara y dispuesto a enviar al gulag a cualquiera que lo desafiara.
Pero cuando el líder soviético era joven, tenía lo suyo, su fotografia a los 23 años podría pasar por la de cualquier joven hipster de la actualidad.
Un alemán lo ha hecho bien en Tinder con una foto de quien fuera el Secretario General de la URSS y lo ha contado todo en Vice.
Todo comenzó cuando recibió una caja de cigarrillos de regalo, que le trajo una amiga de recuerdo desde Georgia (lugar donde nació Iósif Vissariónovich, más conocido por su nombre político, Iósif Stalin).
En ella se veía la típica foto del Stalin viejo, y en el otro lado de la caja, una foto de joven. "Bien podría haber sido el teclista de una banda indie de mediados de los 2000", explica el redactor de Vice.
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| Un joven Stalin de 23 años |
Al principio, la cosa no funcionó demasiado bien. Así que decidió añadir un "antifascista siempre" a su biografía, además de contratar Tinder Plus para poder dar likes infinitos y, lo que sumó mas matches, convirtió a Stalin en bisexualidad y lo abrió también a hombres.
Para romper el hielo tiró la frase de Marx: "Hola, camarada, ¡no tienes nada que perder excepto tus cadenas!". La respuesta fue: "¿De qué cadenas estás hablando ;)?".
Se pueden distinguir sus matches en tres categorías: quienes no tienen ni idea de por quién se hace pasar y solo le lanzan piropos; quienes van sospechando la jugada a medida que avanzan y los stalinistas y expertos con quien habla felizmente del legado de Lenin o usar el emoji del pico para hablar de Trotsky.
Asi alcanzó los 200 likes.
Una cita con Stalin
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| El perfil de "Stalin" en Tinder |
Entre hombres enamorados de un genocida muerto hace 65 años, hizo match con Sofia de 30 años. Una rusa que le abrió conversación preguntando en ruso si estaba vivo y si había restaurado el comunismo. Incluso llegó a quedar con ella, aunque confiesa que tuvo miedo de que fuese un miembro de alguna asociación de víctimas del comunismo dispuesta a agredirle en cuanto le viera, o que solo le quisiera trollear. Finalmente la cita fue agradable.
Justo al día siguiente recibió un mensaje que le avisaba de que había sido denunciado por uso de material ofensivo y su cuenta de Tinder había sido suspendida. Extrañanente, comenzó a recibir llamadas de un número ruso. Entonces decidió dejar la app, no sin antes enviar a Sofia su número real. Pero lo raro es que no ha vuelto a saber nada de ella.




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