Sin dudas, el cantautor argentino Gustavo Cerati ha trascendido en todo el mundo hispano parlante con su música. Su influencia musical está presente en varios artistas latinos.
Soda Stereo fue un antes y un después y su tiempo como solista nos dejó varias piezas musicales únicas.
Su trágica muerte ayudó a crear el mito alrededor del músico.
Cuando sufrió un ACV estando en Caracas, Venezuela. Fue trasladado a un hospital y a posterior fue llevado a la Argentina en un vuelo sanitario.
Finalmente fue internado en una de las mejores clínicas de Buenos Aires, allí lo visitaban sus amigos. Estaba tan inrreconocible que al entrar en la habitación pensaron que se habían equivocado de cuarto; lo habían rapado y le faltaba una parte del cráneo, que los médicos le habrían quitado para descomprimir su cerebro.
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| Eduardo Castillo, el Videasta de Soda Stereo. Íntimo amigo de Cerati y protagonista de ésta peculiar anécdota. |
Taverna le llevó un IPod con caciones que le gustaban a Cerati. Ale Sergi, el cantante de Miranda!, le grabó una versión acústica del tema Perfecta, que al parecer era una de las canciones preferidas del ex Soda Stereo.
Un día, Eduardo Castillo estaba solo con él. Eran íntimos amigos, era el Videasta de Soda Stereo. Un tipo con cierta sensibilidad artística. Por lo que Gustavo solía confiarle cosas que a otros no.
Ese día, se acercó al cuerpo inerte de su amigo. Lo tomó de la mano, se la acarició e intentó comunicarse con él.
Comenzó a hablarle, pero en su mente.
Como intentando comunicarse telepáticamente: "Bueno, Gus. Estoy acá" fue lo primero que le dijo.
Capilla cuenta que de repente, empezó a escuchar dentro suyo una voz que sonaba igual a la de Cerati. Lo escalofriante es lo que esta vos empezó a repetir tipo mantra: "Que cagada me mandé, que cagada me mandé, que cagada me mandé" repetía sin sesar.
Entonces Capilla le respondió: "Dale, cortala. Ya está, la cagada te la mandaste, ahora hay que seguir adelante".
El cuerpo de Gustavo Cerati empezó a sacudirse con violencia inucidata, el torso se le levantaba.
Eduardo no sabía si se iba a despertar o si se le iba a morir ahí mismo.
De repente, el cuerpo empezó a tomar calma.
10 años antes, en una charla casual, Gustavo le había dicho que "aunque me quedara la nariz, quisiera seguir viviendo".
Autor del post: Arian Hacklender.
Éste post está basado en la anécdota que figura en el libro "Cerati La Biografía" , escrita por el periodista Juan Morris.



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